La vez pasada en otro post había comentado que estaba por tierras niponas ya desde el 25 de agosto. Esta es la segunda vez que estoy por aquí lo cual tiene un componente bueno y otro un poquito malo. Lo bueno es que tengo “mas cancha”, domino mejor el tema de moverme y sé como convivir con el estilo japonés. Ni que hablar que ya aprendí que no voy a encontrar una Coca Cola en un restaurante tradicional japonés. Lo “poquito malo” es que uno no se sorprende tanto como antes aunque digamos que Japón te sorprende todos los días.
De todas maneras, es difícil decir qué sorprende más de Japón. Típicamente la respuesta sería “la tecnología”. Y sí es verdad: uno no está acostumbrado a ver tanta tecnología; la verdad no es común tomarse un 121 en Montevideo y que el 60% de los pasajeros esté navegando por internet desde sus celulares ultra modernos con cámaras de no menos de 3mp. Tampoco es común que otro 20% esté jugando con un PSP o un Nintendo DS. El otro 20% no usa tecnología pero sí está leyendo (leen mucho los japoneses) o simplemente duerme.
Digamos que tampoco estoy acostumbrado a sacar un refresco simplemente pasando el celular por delante de una máquina… Ni hablar que el extractor de la cocina de mi casa no es marca Mitsubishi y tampoco uso un mouse con ventilador de mano incluido. Por último, nunca fui a un baño en Montevideo y me encontré con un inodoro de 15 botones, varias perillas etc
Y sí, la tecnología sin dudas me sorprende pero no es lo que más me ha sorprendido. En particular, lo que más me llama la atención es el respeto reinante en la sociedad japonesa. Respeto en todos los sentidos (medio ambiente etc.) pero principalmente por el prójimo y que se manifiesta continuamente en buenos modales de unos para los otros. Acá todo el mundo te trata ultra bien, ya sea cuando vas a comprar 2 pilas al kiosco de la esquina o cuando vas a comer a un restaurante elegante. El respecto es marca registrada de los japoneses.
Ahora, hace tiempo pienso, ¿será por ese clima de respeto que las cosas salen bien, que todo funciona casi perfecto? Bueno, siempre intuí que sí pero fue buena la sorpresa al ver la keynote de JNJ del pasado encuentro, donde hablaba de que para resolver conflictos (según Adizes) se necesita de un clima de respeto y confianza. Así como dije que en Japón hay mucho respeto me animo a decir también a que cada japonés confía plenamente en los otros japoneses, aquí no existe el concepto de querer aventajar a otro ni mucho menos (al menos en lo que llego a ver).
El respeto y la confianza en toda una sociedad claramente no es algo que se logra de la noche para el día y seguramente requiere de siglos y vivencias específicas tal vez. De todas maneras, ¿será que podemos aprender un poquito de esta gente?


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