Sobre el aborto y su legalización
El tema está en el tapete desde hace mucho y yo estaba a favor de legalizarlo. Cambié de opinión. Qué tipo el Proto, no? Ahora que lo legalizan se cambia de bando.
Me viene bien una frase que escuché por ahí: no estés de acuerdo conmigo porque ya cambié de opinión.
Yo pensaba que legalizar el aborto era bueno porque era reconocer algo que se hace desde el inicio de los tiempos, sin distinción de credo ni raza. Recuerdo casos que las vecinas comentaban en mi barrio natal y bueno, más recientes también.
Legalizar el aborto, a mi entender, era una forma de evitar que un “no querido” siguiera existiendo, de borrar los efectos de un accidente, de que los más desposeídos pudieran acceder a él con menos riesgos.
Legalizarlo era bueno, por qué cambié? Quizás porque leí este blog hasta aquí sustituyendo la palabra aborto por asesinato. Hagan la prueba. Encaja todo, no? Si piensa que rescribí algunas cosas para que “encajaran” mejor al cambiar las palabras, tiene razón. No le quita validéz.
Ahora, por qué yo habría de aceptar el aborto y no el asesinato? Cric, cric … No me supe contestar.
Hay dos argumentos de quienes están a favor que me resultan difíciles de entender/sostener:
- Lo que se elimina no es vida
- La mujer tiene derecho a administrar su cuerpo
Qué pasaría si los científicos encontraran un óvulo fecundado (o no) en Marte, la Luna o en piedras enterradas a miles de metros en la tierra? Qué dirían?
Seguro que sí. Claro que estamos hablando del derecho sobre “otro cuerpo” que casualmente (o no tanto) está dentro de ella.
Cuando jugamos con armas corremos el riesgo de matarnos o matar a otros. Todos lo sabemos. No por eso dejamos de jugar con ellas.
Cuando jugamos con alcohol y vehículos corremos el riesgo de matar a alguien y a nosotros mismos. Todos lo sabemos y no dejamos de jugar con ellos.
…
Cuando jugamos con óvulos y espermatozoides corremos el riesgo de concebir. Todos lo sabemos y tampoco dejamos de jugar con ellos.
No dejemos de jugar! Es divertido! Sólo debemos ser responsables de nuestros actos. Más si pueden afectar a otros.
Nuevamente se me presentó la pregunta: Qué fue lo que gatilló mi cambio de opinión? No lo sé. Cuándo? Ayer.
Ya 